sábado, 4 de septiembre de 2010

Logros Inesperados

Mi casa era pequeña, es más no era una casa si no una choza hecha de cartón. Alrededor podía verse un gran campo, gallinas, vacas, y una pequeña mula, pero mi favorito era el perro cojo y viejo que apenas podía moverse, llamado Firulais.

Mi papa era campesino, y vendía sus cosechas en una carretera, en donde también se vendían cocos frescos, frutas y bolsas de tela, tejidas por una señora muy vieja, y con lo poco que ganaba mi papá nos llevaba la comida a la mesa; en cambio mi mamá se dedicaba al trabajo de la casa además de cuidarnos a mi y a mis dos hermanos, yo era el menor de los tres.

En mi casa no había mucho que hacer más que jugar con Firulais y jugar aquel juego extranjero llamado Beisbol. Mis hermanos y yo jugábamos en el viejo campo cerca de las escuela; era grande y tenia unas porterías y juegos para niños chiquitos, aunque ya algo oxidados, pero era un buen espacio para todo niño.

Yo no sabía las reglas del juego, pero lo único que sabía es que tenias que golpear la pelota con un palo. Nosotros jugábamos con una pelota de trapos y un pedazo de madera de un árbol.

Todas las tardes era lo mismo, llegamos de la escuela, comíamos, y salíamos a jugar, para después cenar e ir a dormir, hasta que una noche cuando mis hermanos ya dormían oí a mi papá decir:

-Vieja, pus las cosechas ya no dejan y pus los chamacos necisitan comer y yo un mejor trabajo, por que en la carretera pus ya ni pasan lus coches, y pus vivir el el campu esta difícil, yo creo que nos tendremos que ir a la ciudá –

Mi madre aceptó, yo no le dije nada a mis hermanos, ya que no me agradaba mucho la idea de dejar a mis amigos, dejar aquel lugar donde crecí, además de poner tristes a mis hermanos. Al día siguiente al regresar de la escuela mis hermanos y yo vimos a mi mamá empacando las cosas, entonces mis hermanos preguntaron:

-¿Qué pasa; vamos al rancho del tío Filemón?-

Mi mamá y mi papá les explicaron todo lo que tenían pensado y planeado. A la mañana siguiente nos despertamos temprano, nos cambiamos y partimos. Mi papá, mi mamá, mis hermanos y yo caminamos desde la casa hasta la parada de autobús que en realidad era una banca y un pequeño techo, además del lodo, que había cerca de ella. El autobús era de esos que paraba de pueblo en pueblo pero era el único que paraba en el puerto de Veracruz. El camión no llegaba y ahí estaba mi papa frunciendo el ceño. Al llegar el autobús metimos las maletas a la cajuela del autobús, nos subimos, y como yo fui el ultimo en subir me tuve que ir con una señora gorda, que casi abarcaba los dos asientos.

Al llegar al puerto, pude percibir el olor del agua salada, la música jarocha, y los grandes barcos que; desde donde podía ver, parecían paredes gigantes.

Al llegar a la terminal de autobuses mi familia y yo recogimos las maletas y fuimos en busca del departamento que mi tío Filemón nos había recomendado. Pasamos por los lugares más importantes como el Boulevard Manuel Ávila Camacho, el malecón y hasta pasamos cerca de un tal café llamado la Parroquia, el café olía bien pero mi papá solo tenia dinero para el departamento y buscar de inmediato su trabajo. Nuestra nueva casa estaba muy lejos de la civilización según mi papá.

Al llegar, me pude dar cuenta de que mi nueva casa no era mas que un viejo edificio con 4 pisos, la dueña era una anciana muy vieja, tenía el cabello lleno de canas blancas, con unas arrugas que deformaban su cara, un suéter mal tejido y con una baja estatura. Ella nos enseñó nuestro apartamento tenía una cama, una silla y una pequeña mesa, dejamos las maletas y caímos rendidos de cansancio, teníamos que descansar, pues mi padre buscaría trabajo mañana.

Al día siguiente mis hermanos y yo nos aburrimos de estar encerrados en la casa, así que mi mamá nos llevó a pasear por la ciudad, la mayoría del tiempo pasamos por el malecón, pero eso era muy aburrido para un niño de nueve años; al estar sentado en una banca viendo el agua; me levante y le pregunte a un señor de bigote, que donde se encontraba el estadio de beisbol, el me dijo:

-¡Por allá, muchacho, en el Beto Ávila, cerca hay unas canchitas, órale!-

Como niño en una feria brinqué emocionado y gritando:

-¡Mamá corre!, ¡Corre!, ¡vamos a ver el estadio!-

Al llegar, lo vi, vi mi primer estadio de beisbol en mi vida, lo vi con mucha emoción, y regrese a mi casa. Una tarde estaba jugando beisbol con mis hermanos en una cancha donde entrabamos a escondidas y de repente apareció un hombre vestido con un uniforme blanco, vio como lanzaba la bola para tratar de impresionarlo sin que ninguno de mis hermanos pudiera intentar hacer lo mismo, mi hermano enfurecido se acercó a mí y me dio una bofetada y me regañó por tratar de ser superior, entonces el hombre se acercó a mí y me dijo:

-¿Cuál es tu nombre niño?-

Yo le conteste:

-M-mi mi nombre es Fernando señor y juego en este lugar con mis hermanos, es lo único que nos distrae de lo demás-

El se agachó y dijo que ahora me enfocaría más a esta distracción, porque estaba dentro del nuevo equipo de beisbol Águilas de Veracruz, claro está que en las ligas menores

Yo acepté entusiasmado la oferta sin importarme todo lo demás, corrí a casa, a ese viejo edificio que hoy me parecía un gran lugar, le dije a mi madre lo sucedido y ella con una mueca dijo -hijo el equipo es muy caro, lo siento pero recuerda que es solo un juego- pero no me desilusione como cualquier chico, tomé una gorra y fui al malecón, comencé a cantar y bailar mientras la gente me daba dinero. Con ese dinero compre un bate usado y un guante hecho añicos, y al día siguiente fui al entrenamiento en el estadio Beto Ávila, y con el paso de los años recibí la noticia de que Fernando Morales había sido contratado por el mejor equipo de beisbol del mundo los New York Yankees.





AÑOS DESPUÉS…….

¡Bienvenidos amigos al partido Mets vs YANKEES de Nueva York, aquí narrando para ESPN Jesús Ochoa y Gilberto Meléndez en su versión en español!" eso se escuchaba en la televisión, esta era mi primera vez en un campo así, mi debut en un gran equipo. Fui el primero en entrar a la caja de bateo, espere la bola y di un swing que me dio un error -¡strike 1!- se oía en el estadio, segundo intento pensé, lo hice, ¡Home Run!, corrí como si mi vida dependiera de ello, pero no tenia de que preocuparme con la bola fuera del campo "impresionante, solo un strike y un Home Run en el segundo intento, parece que el novato Fernando Morales dará de que hablar durante la temporada”, el partido siguió su curso y momentos más tarde había terminado, logré mi sueño, todos los aplausos los escuchaba detrás de mí, mi corazón palpitaba de emoción y alegría cuando en medio del campo me imaginé todos esos recuerdos que de niño experimenté y por todo lo que pasé para llegar hasta dónde me encuentro ahora.

Me siento orgulloso de mí y de mi familia, como desde la pobreza llegué al éxito, ahora recuerdo a mi madre y a mi padre, cómo quisiera que estuvieran ahorita con migo. La vida hay que vivirla pero también hay que esforzarse para lograr algo sólido en la vida.

El beisbol es mi pasión y por nada del mundo lo dejaré en realidad, hasta que la muerte nos separé.

¿Logre lo imposible? nada es imposible.







Jaime Sesma Cházaro 3º “A”

domingo, 19 de abril de 2009

Haikus

El viento corre
como si fuera libre
por la ventana.

Escribir como
si fuera la acción de
toda la vida.

Escuchándolas
las voces alrededor
siempre presentes.

El árbol tira
sus hojas en verano
como otoño.

Reír es como
sacar lo malo de tu
buen ser y cuerpo.


Jaime Sesma Chazaro.

miércoles, 1 de abril de 2009

Haikús
(En equipo)

El viento corre
como si fuera libre
por la ventana.

Escribir como
si fuera la acción de
toda la vida.

Escuchándolas
las voces alrededor
siempre presentes.

Paso todos los días
por un lugar sin
ir a mi casa.

El árbol tira
sus hojas en verano
como otoño.

Reír es como
Sacar lo malo de tu
buen ser y cuerpo.

jueves, 26 de febrero de 2009

El océano


El océano
tan inmenso
como el tiempo
en el que pienso.


El océano, el océano,
claramente oscuro
y siempre
tan maduro.


En sus hojas siento tu cuerpo
en el agua tu sudor
y en su grandeza
tu calor.


Es como un charco,
un charco gigantesco
que en él se esconden
nuestros cuerpos.


Su agua es la vida
anda por todo el mundo
anda por todo el mundo la vida
es como un vagabundo.





Jaime Sesma Cházaro.
El árbol

El árbol
grande y frondoso
muy sabio
y muy poderoso.

El árbol, el árbol,
un guardián
un velador
y en él un faisán.

El árbol
gigantemente pequeño
siempre derecho
y siempre discreto.

En su tronco siento tu cuerpo
en sus ramas oigo tu voz
y en sus hojas huelo tu aliento.

El árbol,
un gran misterio
un joven viejo
que parece muerto.

Siempre vigilante
como un cuervo,
siempre distante
es como un verbo.

Huele a vida
siempre presente
es como la herida
del tiempo presente.

Jaime Sesma Cházaro.
El arcoíris
El arcoíris
es como la iris
de tus ojos
llorosos.


El arcoíris, el arcoíris, el arcoíris
es tan hermoso
que vivir en la Tierra
te hace sentir orgulloso.


Huelo con mi mirada,
los colores del arcoíris
como siento y oigo,
su resplandecer hermoso.


El arcoíris
débilmente fuerte
es un bello desastre,
es una obra de arte.


Es como una cinta,
una cinta de colores
que día a día se pinta
con todos sus olores.


Siempre brilla
aunque sea de día
por la noche se oculta
pero siempre esta.

Jaime Sesma Cházaro y colaboradores.

miércoles, 18 de febrero de 2009